Opinión: Cada 9 de marzo: todas nos movemos por igualdad y respeto

El movimiento feminista decidió que era el momento de que las voces de mujeres fueran escuchadas

Opinión: Cada 9 de marzo: todas nos movemos por igualdad y respeto
Aline Behar Kado

“El 9 nadie se mueve.” Hace un año, esta frase nos dio escalofríos a todas las mujeres en México cuando se realizó el Paro Nacional de Mujeres. 

El año pasado, el 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer, y como un empujon del movimiento feminista en México, se organizó un paro. La idea: ¿qué pasaría si las mujeres desaparecieran un día?

Gracias a la actitud de no intervención por parte del gobierno, el movimiento feminista decidió que era el momento de que sus voces fueran escuchadas. Para alzar la voz y mostrar que  cada mujer en México es un alma viviente, y que cada mujer que es acosada, que es víctima de feminicidio, y que se siente en peligro por el simple hecho de ser mujer es una pérdida más para la sociedad. 

La cultura mexicana es muy colorida, pero al igual es una cultura que tiene mucho por delante, especialmente cuando se trata de igualdad de género y respeto a las mujeres. En esta cultura, la mujer es una parte fundamental para la formación de una familia. Dentro de esta, la mamá suele tener poder absoluto ante los hijos y la organización familiar. Sin embargo, vive en una cultura patriarcal donde su voz y voto son inferiores a los  de un hombre. 

El paro del 9 de marzo surgió como una respuesta al incremento de casos de violación a  las mujeres y la indiferencia de las instituciones, incluso las gubernamentales, de este problema. Las feministas decidieron tomar acción y realmente enseñarles a los hombres la importancia y el valor que tienen las mujeres. 

El paro también tuvo el propósito de mostrar solidaridad con todas las mujeres que han sido víctimas de feminicidios. Fue un día de reflexión para todos, ¿qué pasaría si yo desapareciera o me mataran por ser mujer?

Las reacciones al paro fueron muy diversas. Algunas empresas respetaron y apoyaron la decisión de las mujeres, pero otras despidieron empleadas por faltar al trabajo. Partes del gobierno también se unieron a la causa. Y escuelas también tuvieron instrucciones de seguir como día normal, sin mujeres, para formar conciencia sobre cómo sería la vida si una cayera. 

El problema fue que no todos los hombres respetaron el significado del paro. Algunos pensaron que no era justo darles un día “libre” a las mujeres solo por ser mujer. Otros entendieron la causa, pero no respetaron la lucha por la igualdad y el respeto, tomando también ellos, el día. Otros se unieron a la causa y tomaron el día normal, yendo a clases, al trabajo, haciendo su rutina diaria y a lo largo sintiendo la ausencia de las mujeres. 

En mi escuela, al igual que en muchas otras, el problema fue que no se respetó el movimiento. Se entendió el significado y la mañana siguió como normal. Pero, con la falta de muchas maestras, los alumnos decidieron tomarse el día libre. Entraron a la escuela con una televisión y un Xbox, jugaron en el patio, faltaron a clases, y hasta los maestros dejaron que los alumnos se fueran temprano de la escuela. 

Al día siguiente, las estudiantes nos enojamos. Aunque ellos decían que habían entendido y que “¿que esperábamos que hicieran todo el día?”, el punto del movimiento era que sintieran empatía. Ese día, las alumnas de mi escuela formaron un paro en el patio y llamaron la atención a la administración, a los maestros, a los compañeros, al director, y a los papás que iban ese día a recoger boletas. 

Las alumnas levantaron la voz contra maestros, compañeros, directivos y amigos que las habían acosado. Levantaron la voz porque algunos de estos casos ya habían sido reportados a la administración y no se había hecho nada. Levantaron la voz porque ya había sido suficiente que nos dijeran que podíamos llegar a ser todo lo que quisiéramos, pero que al ser mujer corríamos peligro. 

Esto resonó con todas también fuera del ámbito escolar. Ya era suficiente que sintiéramos miedo al caminar por las calles. Que nos diera miedo ponernos vestido o falda y tener que traer el atuendo “apropiado”. Que nos juzgan por cómo nos vestimos, maquillamos, reímos, platicamos, etc. Que fuéramos constantemente perjudicadas y juzgadas por nuestro género.

Este año, el 9 de marzo cayó durante la pandemia. Este año, no se organizó un paro, pero si recordamos lo que significa ser mujer. Celebramos el Día Internacional de la Mujer y las feministas rompieron los obstáculos para llegar a protestar al Palacio Nacional. Con orgullo mostramos solidaridad con el movimiento feminista y nos sentimos felices de ser mujeres. Con respeto recordamos a todas las compañeras, familiares, amigas, y desconocidas que han muerto por violencia. 

Desde ahora cada 9 de marzo todas nos movemos para luchar un día más para no solo la igualdad de género, sino también por el respeto a las mujeres que somos tan valiosas. 

abehar@theeagleonline.com

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