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The Eagle
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Thursday, Feb. 19, 2026
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Opinión: No, Drake, no es solo una gorra.

La última compra del cantante canadiense muestra que el fantasma de los narcos sigue entre nosotros.

Creo yo que los lectores se sorprenderían con la cantidad de comentarios que, como colombiano, recibo relacionados con el narcotráfico. Desde que me mudé hace un año y siete meses a Washington, D.C., me he encontrado personas en la universidad y por fuera que me preguntan si tengo y vendo alguna sustancia ilícita o si estoy de alguna forma relacionado con las redes criminales en Colombia. 

De hecho, esta no es mi primera columna en ‘The Eagle’ donde hablo sobre esto. Sin embargo, el día a día trae nuevos gestos y comentarios que me llevan a escribir de nuevo. 

Champagne_Papi

La última compra del cantante Drake demuestra cómo la historia de un hombre tan nauseabundo e inhumano como Pablo Escobar sigue rondando los pasillos del presente. El pasado jueves 12 de febrero, el rapero compartió en su Instagram a través de sus historias una foto donde se ve un escritorio donde es visible una gorra del equipo Celtics de Boston, un escudo del Atlético Nacional de Medellín, una figura religiosa católica, una escultura de un felino y dos teléfonos antiguos. Aparentemente, una foto que puede pasar desapercibida en primera instancia. 

En su historia siguiente, el ‘champagnepapi’, como es su usuario en Instagram, pone una foto del criminal, narcotraficante y terrorista Pablo Emilio Escobar Gaviria. Pues la gorra que aparece en el escritorio del rapero fue una gorra utilizada por el exjefe del Cartel de Medellín, organización criminal que trajo dolor, tragedia y sufrimiento a Colombia y al mundo. 

Aparentemente, Drake habría comprado la gorra del narcotraficante en una subasta en línea por la suma de 75.000 dólares. ¿Quién en su sano juicio compra la gorra que usó un criminal por 75.000 dólares? 

Champagne_Papi_2

Es increíble que la apología y el deseo de perpetuar a Escobar como un sujeto legendario hayan llegado a estos puntos. No solamente porque personas famosas y con una plataforma pública, como Drake, compran objetos alusivos a estas personas, sino por los constantes productos y sitios de interés turístico relacionados con el narcotráfico, como series, mercancía y parques temáticos que ignoran la realidad y el dolor. 

La realidad es que Drake, con la compra de la que ahora es SU gorra, ignoró a todas las más de 5.000 víctimas mortales que causó Escobar; eso sin contar a todos los padres y madres que se quedaron sin sus hijos e hijas, los hijos e hijas que se quedaron huérfanos y las personas que por muchos años lloraron a sus seres queridos, quienes morían a manos del sanguinario criminal. 

El problema no es la gorra; el problema es el río de sangre que hace recordar y tiende a perpetuar. 

Lo que dejó Escobar y sus aliados es algo que por muchos años la sociedad colombiana ha tratado de reparar y sanar. Estas alusiones y acciones que inmortalizan a un criminal y a un ser humano despreciable solo borran lo que con mucho esfuerzo hemos tratado de superar.

El llamado en esta columna es a no ignorar la historia. Es de aprender de ella y de saber cómo, con los errores del pasado, construir un futuro de esperanza y de libertad. Pablo Escobar es y será una parte que toda Colombia quisiera olvidar, pero debemos aprender a vivir con ello. 

La invitación es a tanto ciudadanos colombianos como de cualquier parte del mundo a rechazar estos actos que ayudan a perpetuar figuras macabras de nuestra historia. Acciones como negarse a comprar un producto que hace apología a un criminal, informarse más sobre el daño hecho por estas personas más allá de lo que muestran las series y, cuando conozcan a un colombiano, no preguntarle si tiene cocaína, son acciones que todos podemos hacer. 

No es la gorra, es todo el peso de sangre, llanto y tragedia que carga. 

This article was edited by Marina Caraballo and Walker Whalen. Copy editing done by Diana Melgar and Avery Grossman. 

elaguila@theeagleonline.com 


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